Es tal el miedo a mirar, a tocar, es tal el miedo a sentirNOS... que mejor jugar a no estar...
Y asi, buscando que no nos abandonen, seguimos vacios y deshabitados por nosotros mismos.
Mientras... el laberinto sigue lleno, de vacios.
(para Marcial, en agradecimiento a tu respuesta, Cris)


Que grato , encontrar mentes de sensibilidad sin igual
muy bueno Marcos